viernes, 15 de febrero de 2019

¡Socorro, han garabateado un cliché en mi espejo!

Una de las novelas con que acabé enero fue La mujer tras el velo. Se trata de un thriller que leí en colaboración con el autor, Álvaro Navas, y que seguro que a más de uno no le resulta desconocido, ya que en bastantes cuentas de Instagram se ha estado hablando de  él últimamente. Desde luego, el autor ha estado haciendo un gran esfuerzo por dar a conocer su texto. O más o menos grande, teniendo en cuenta que hace meses ya me lo había pedido, que leyera su obra, pero sin molestarse demasiado en comprobar si era el perfil de lector que buscaba (me felicitó por un blog que por aquel entonces ni siquiera tenía pensado crear). Por eso, no fue hasta el mes pasado que, tras recibir por segunda vez su ofrecimiento, decidí aceptar.
*Un consejo para nuevos escritores (y en verdad para cualquiera): antes de poneros en contacto con alguien para llamar su atención sobre vuestro trabajo, investigad si esa persona forma parte del público objetivo al que va dirigido (o si tiene blog). Además, tened en cuenta que da una pésima imagen recibir un email que ha sido reenviado a otras doscientas personas; intentad ser cercanos y personalizad cuanto podáis el contacto con el otro. A nadie le gusta que le hagan sentir del montón.*
Esta novela cuenta con 438 páginas según Goodreads, aunque mi ebook dice que son 282, y fue impresa hace cosa de un año por la editorial Esdrújula. Y digo impresa y no editada porque el trabajo editorial que se ha hecho aquí es prácticamente inexistente: no hay ni una sola página en la que no haya faltas de ortografía, erratas, conceptos equivocados, incoherencias sintácticas, contradicciones de la trama, etcétera, etcétera. Por eso sospecho que es bastante probable que me encuentre ante una editorial pirata.
*Un consejo, esta vez para futuros escritores: no tengáis prisa por publicar ni os echéis en brazos de la primera editorial que os ofrezca un contrato. O como mínimo, leed lo que pone (¡la letra pequeña la carga el Diablo!). Informaos bien sobre cómo funciona el mundo editorial tradicional, investigad a las editoriales y si no os convencen, sopesad la autopublicación. Todos esos fallos que he mencionado son los propios de un borrador, y ninguno de ellos debería haber llegado a mí, la lectora, pues la editorial debería haberlo impedido. Ese es su trabajo, corregir la expresión, pulir la trama, además de maquetar, distribuir y publicitar. Las editoriales tradicionales trabajan codo con codo con el autor para convertir su manuscrito en algo decente. Aquí, aquí y aquí dejo algunos vídeos muy interesantes sobre cuáles son las ESTAFAS que podéis sufrir si os dejáis llevar por la impaciencia y cómo evitarlas.*
*Otro consejo: si habéis acabado vuestro primer borrador, daos la molestia de revisarlo y corregirlo cuantas veces haga falta. No tengáis miedo de borrar palabras, frases o incluso escenas enteras. Haced, rehaced y deshaced sin miedo, que ya os digo yo que la mejor versión de vuestro texto nunca será la primera (ni la segunda). Y una vez creáis haber acabado con las correcciones, mandádselo a un corrector profesional. Seguro que, por muchas veces que lo hayáis repasado, esa persona será capaz de señalar aún mil mejoras posibles.  Estos otros vídeos que os dejo aquí, aquíaquí os darán una idea de lo importante que es todo esto.*
Pero por si esos atentados lingüísticos fueran pocos, aún hay que señalar el propio estilo del autor, que, en mi opinion, abusa de las elipsis verbales y los guiones largos (en español tenemos los paréntesis, los dos puntos y los puntos y coma, según el contexto; no hace falta recurrir a signos de puntuación ajenos a nuestra lengua, con conocer los que ya tenemos basta).
*Consejo de filóloga a la que se le han olvidado ya la mayoria de cosas que aprendió en la universidad: intentad aprender todos los días algo nuevo sobre la lengua en la que escribís. Empezad por leer como leería un escritor, esto es, sumando a la diversión el fijaros cómo usan la lengua otros autores. Y sobre todo, desconfiad de las traducciones. Además, siempre que os topéis con vocablos desconocidos, buscad su significado. También ayudan las aplicaciones para aprender nuevas palabras (yo uso Palabra del día, pero si conocéis otras, comentádmelo).*
Además, deja inacabadas metáforas con ínfulas y mezcla jerga barriobajera con términos cultos sin ninguna especie de sentido estético. Por otra parte, dichos términos cultos, estoy segura, están ahí por ser sinónimos parciales de algún término más acertado pero que el autor debió de considerar demasiado humilde.
*Consejo de una enamorada de las letras: por favor, al escribir sencillamente escribid como hablaríais. No busquéis palabras que en la vida habéis usado ni oído usar a nadie sólo porque «suena a intelectual», que se va a notar. Cuidar el estilo y tener inquietudes estéticas en relación al uso del lenguaje no tiene que significar necesariamente ser un pedante rimbombante. Creo que lo mejor que se puede hacer por la literatura es escribir desde la humildad, el conocimiento y el amor a la palabra. No obstante, si todo esto os parece muy abstracto, quizá os ayuden más estos vídeos.*
*Apéndice del consejo anterior: Si tiráis de diccionario de sinónimos, procuraos uno decente, y contrastad la información con otros diccionarios, tanto de sinónimos como de definiciones. No existen los sinónimos totales, ni siquiera en cuanto a las acepciones, ya no digamos si hablamos de connotaciones. Cada palabra es única; no las tratéis como ganado.*
Tampoco me gustaron los diálogos que mantienen sus personajes. Los encontré repetitivos, insulsos, superficiales, cursis y, en fin, carentes de relevancia para la trama. Son relleno puro y duro, vamos.
*Otro consejo: Si la trama puede avanzar perfectamente sin algo, una escena, un diálogo, lo que sea, quitadlo. En serio. Por mucho que os guste y muy inteligente o novedosa que os parezca vuestra aportación, BORRADLA. Y borrad doblemente deprisa si con ello, además de rellenar inútilmente páginas, dais vuestra opinión sobre temas de actualidad de los cuales sabéis sólo lo que por la televisión o en el bar se dice. 
*Otro apéndice: Desde luego, esto último no quiere decir que no podáis hablar en vuestros textos de, yo qué sé de qué, inmigración, feminismo. No, lo que quiero decir es que si lo hacéis, procurad antes haber estudiado dichos temas en profundidad y desde todos los frentes posibles. Hablad con gente que tenga opiniones diferentes. Leed libros sobre esos asuntos. MOVEOS, FORMAD UNA OPINIÓN PROPIA. Si no, caeréis estrepitosamente en la telaraña de los prejuicios y los clichés, y eso es algo que los lectores no perdonamos. Yo al menos no.*
En relación a lo dicho en el apéndice no puedo evitar señalar que se metiera en la boca de Ainara, la protagonista, una supuesta feminista que llega a definirse en determinado momento a sí misma como «una mujer adulta y liberal que no tenía que dar explicaciones a nadie de cómo, cuándo y con quién utilizaba su cuerpo», consejos tales como el siguiente (que resumo porque me da toda la pereza ya): si un capullo te parte el corazón, no es culpa de él, porque ya sabes, boys will be boys; si un capullo te parte el corazón es culpa tuya porque las mujeres tenemos que «hacernos respetar», así que para la próxima ya sabes, no pienses con la vagina, que ya piensa él con el pene. ¿Es o no es un ejemplo perfecto de los gazapos que se pueden evitar con un conocimiento más extenso del asunto tratado?
Pero era obvio que iba a odiar los diálogos teniendo en cuenta que los personajes me parecieron horribles. Y no me refiero con eso a que sean contradictorios, como acabo de señalar (creo que un personaje bien construido puede ser perfectamente contradictorio). Ni tampoco al hecho de que sean personajes totalmente planos, que lo son. No. Son horribles porque responden a una visión maniquea de la realidad. Dicho de otro modo, son meras personificaciones del ideal de bondad (clichés de cómo debería ser una profesora, un caballero, un amigo o un alumno perfectos) o de maldad (aqui entrarían los acosadores, obvio). Podría citar decenas de ejemplos de este maniqueísmo idealista, pero me limitaré a traer mi favorito, que aparece cuando uno de los secundarios es secuestrado. Entonces, dicho personaje, lejos de anteponer su propia integridad física (¡que estás en una cabaña siniestra y acabas de ver un cadáver, coño!), se dedica a demostrarle al lector la pureza de su amistad no pudiendo hacer otra cosa que soltar este tipo de abnegadísimas sentencias:
"A la deriva como uno de esos transatlánticos de las películas en blanco y negro. Varada cual sirena de las leyendas nórdicas. Una Robinson Crusoe en toda regla, hablando sola y haciendo puzles como una niña de siete años, aunque esa niña buscaba aliento a cada segundo para avisar a su amiga de lo que se le venía encima. Por ella, lo que fuese."
Seamos sinceros, nadie de más de quince años dice «por mi amiga, lo que fuese», y teniendo en cuenta lo peliagudo de la situación, tampoco nadie más joven. De hecho, sólo se me ocurre una razón para que ese personaje suelte esa cursilada en semejantes circunstancias, y es que sea el satélite de una Mary Sue.



La sospecha, así pues, nace: ¿es Ainara una Mary Sue? ¡Oh, cielos! ¿Cómo es posible? Es posible, y no sólo eso: también es demostrable, mi querido Watson. Para ello me atendré a los rasgos que se le otorga aquí a este tipo de personaje (generalmente protagonista en Occidente):
1. La Mary Sue recibe toda la atención de los demás personajes, de modo que las conversaciones, pensamientos, preocupaciones y acciones del resto la tiene siempre como eje central y sin que ella haya hecho nada para merecerlo (es una atención desproporcionada, en resumen).
En el caso de Ainara, no es sólo que no haga nada para merecer cosas como la preocupacion exagerada y maternal de sus amigos, sino que hace todo lo posible por desmerecerlo. Así, mientras hay gente muriendo o siendo secuestrada por su causa, ella aprovecha para salir de fiesta (LOL). Quizá fuera necesaria para la trama esa juerga, pero para mí fue sencillamente absurda; podrían haberse desencadenado a continuación los mismos sucesos de mil formas más interesantes y originales.
2. La Mary Sue siempre tiene uno o varios rasgos físicos que la diferencian de la masa y la convierten en una especie de unicornio.
Ainara, como rasgo distintivo y exótico, tendrá su origen egipcio y sus rasgos raciales árabes. Porque, como todos bien sabemos, en Madrid no hay comunidad musulmana; allí sólo viven cristianos viejos, ¡todos los cuales son ários ariísimos! Espera, espera, ¿qué? ¿Cómo que en España hay dos millones de musulmanes, de los cuales la mitad son nacidos españoles, no inmigrantes? ¡Mentira, populismo! Vale, ya paro con el sarcasmo. Tan sólo dejadme recalcar lo IMPORTANTÍSIMO que es para quien quiera dedicarse a escribir como algo más que un hobby que, una vez corregido el borrador y todo el rollo, se moleste en darlo a leer a lectores cero y de sensibilidad. Así se evitan cosas como embrutecer el relato con una visión etnocéntrica, o incluso xenófoba, como puede entreverse en sentencias tales como «el machismo propio del mundo musulmán». No, mira, el machismo no es «propio» de ninguna cultura, región o religión concreta; el machismo es una lacra en todos los rincones del planeta. Creer que el machismo es «propio del mundo musulmán» es lo que lleva a afirmar cuando una mujer es violada o asesinada en no sé, Arabia Saudí, cosas como "menudos salvajes", mientras que si lo mismo sucede en España la culpa es de ella, ya que "seguro que es una guarra", "a saber qué haría".
*REPITO Y RESUMO: si das por acabado tu manuscrito, dáselo a leer a lectores cero y lectores de sensibilidad. Estos últimos son especialmente importantes si tu protagonista forma parte de un colectivo al que no perteneces, ya que es más que probable que vayas a meter la pata debido a que desconoces su cotidianidad (si picáis encontraréis un par de vídeos explicativos de estos conceptos, que me parecen imprescindibles para cualquiera que quiera hacer de su escrito algo mínimamente digno de ser leído).* 
3. La Mary Sue no tiene personalidad definida, sino que es más bien un medio empleado por el autor para expresar sus opiniones y pensamientos, además de darle escapada a sus fantasías (en otras palabras, es un álter ego idealizado del autor).
Como ejemplo de esto, además de las contradicciones mencionadas de la protagonista, podría señalar otros muchos puntos en los que una se encuentra con la voz del autor trasluciéndose en la del narrador, al hablar de los pensamientos de Ainara, dando opiniones que pretenden ser profundas e inteligentes sobre "la sociedad actual" (odio este sintagma). Dicha sociedad se encuentra representada en la masa amenazante y carente de valores  que ocupa las calles madrileñas, con sus caños fruncidos, sus prisas altivas y sus «mentes cerradas» (aunque también hay alguna vez en que se dice de ella que es «abiertas de mente», no me aclaro).
4. La Mary Sue tendrá indefectiblemente un poder o talento sobrenatural o inaudito, de modo que será admirada y se granjeará un trato preferencial.
En el caso de Ainara, ese don será su capacidad para coordinar y manejar grupos de personas (de ahí que sea una docente modelo admirada por absolutamente todos, etcétera, etcétera).
5. Toda Mary Sue que se precie carece de defectos, o si los tiene, sólo puede verlos ella, porque para el resto son rasgos que la hacen irresistiblemente atractiva.
Ainara, por su parte, se queda en la Mary Sue más básica y se nos muestra inhumanamente perfecta.
6. Uno o más personajes se enamorarán de la Mary Sue a lo largo de la historia. En el caso de surgirle varios pretendientes, sólo el preferido del autor será el que se quede con ella, incluso aunque para que así sea la trama se retuerza con giros forzadísimos y poco realistas.
Este punto me parece especialmente gracioso, ya que la historia de amor, además de nacer instantáneamente y de la nada, es por completo innecesaria. Así, Ainara, de repente y sin saber yo muy bien por qué razón, aparece imaginándose que un determinado personaje masculino, al que prácticamente no conoce y que rechazó vete tú a saber por qué (bueno, sí lo sabemos, para «hacerse respetar»), como padre de sus hijos. Y por si esto no fuera lo bastante increíble, después se descubre a dicho señor alcoholizado y hundido en la miseria más absoluta debido a que ella, una desconocida, no le quiso besar. Me diréis que no es forzado ni nada.
7. Toda Mary Sue siempre siempre siempre tiene un pasado familiar trágico, bien porque quedó huérfana, bien porque fue maltratada.
También aquí Ainara cumple con lo esperado (incluso aunque sea incapaz de recordarlo, claro está).
8. La Mary Sue descubre a lo largo de la trama algún parentesco con otro personaje.
Nada más comenzar la lectura de esta novela ya me pareció obvio de quién iba a ser familia (si a ti también y quieres comentarlo, avisa del spoiler).
9. Los antagonistas carecen de razón de ser; se oponen a la Mary Sue sólo porque la trama exige un conflicto; carecen de justificación.
El noveno punto pretende ser solucionado hacia el final del libro, que voy a destripar a continuación, por lo que si no quieres comerte EL SPOILER MÁXIMO, salta hasta el siguiente consejo. Bien. El insustancial periplo de Ainara la llevará a Roma, donde se descubrirá que, pese a todo lo integrada que parecía en nuestra idílica y liberada sociedad occidental (bebía alcohol y se desmadraba, recordemos) es en verdad una terrorista islamista chiflada capaz de cometer los peores y más sangrientos atentados. Porque claro, si eres árabe o musulmán, o ambas cosas, necesariamente has de dedicarte a poner bombas y matar a los europeos de verdad, los europeos blancos.



Pero no voy a insistir en los estereotipos islamófobos subyacentes, ni a comentar el simplismo de reducir el terrorismo a una especie de locura inducida. Prefiero pasar ya a echar por tierra la supuesta originalidad del final, que es defendida en prácticamente todas las críticas que he leído de La mujer tras el velo. Porque no, no es original; es un "todo estaba en su cabeza" de manual. Shuter Island, Alicia en el País de las Maravillas, El laberinto del fauno, Los Serrano, El secreto de los Marrowbone o Una mente maravillosa tienen el mismo final. Y me diréis, ¡pero Herme, entonces esas películas, libros y series que mencionas también serán un churro, pues comparten final! Y no, o no necesariamente. Para que un final como éste sorprenda, toda la historia anterior debe tener sentido, y a la vez necesita de pequeñas pistas que pongan de manifiesto su verdadero ser. Y en el caso de La mujer tras el velo no hay ni lo uno ni lo otro; la historia desde el principio carece de sentido, por lo que no se  establece el pacto ficcional, y consecuentemente, cuando llega el final, no sorprende. De hecho, creo que era el desenlace esperable porque no había otra explicación posible a tanta paranoia.
FIN DEL ESPOILER MÁXIMO.
*Penúltimo consejo: por absurdo y extravagante que sea el mundo en el que se muevan vuestros personajes, si consiguís que constituya una realidad coherente, el lector lo aceptará como válido y se lo creerá. Ese es uno de los rasgos más básicos y necesarios, la coherencia, para que se produzca el pacto ficcional. Sin embargo, si hay contradicciones, no hay coherencia, y por tanto, tampoco verosimilitud, es decir, apariencia de verdad, que no necesariamente es lo mismo que apariencia de realidad.*
En conclusión, el único rasgo que no comparte Ainara con la Mary Sue prototipo es el de no compartir género con el autor (lo cual es una lástima, porque si en vez de haber sido una Mary Sue hubiera sido un Gary Stu, hubiéramos podido acabar la reseña gritando "¡bingo!").
*Aquí me apropio del consejo de Esther Recuero al hablar de este tipo de personaje: si no os véis capaces de darles defectos y hacerlos más creíbles y menos maniqueos, MATADLOS.*
Por todo ello, y por más cosas, como son la aparición de elementos previsibles en el género («el misterioso mensaje garabateado en el espejo» o «la cabaña siniestra en el bosque») o la incomprensible estructuración en zouras, no es una lectura que recomiende. Entonces, ¿por qué hago reseña? ¿Porque me enorgullezco de ser una hater incendiaria, acaso? Nada más lejos de la realidad; no me enorgullezco nada de esa faceta mía. Decidí hacer reseña porque al ir avanzando en la lectura comprendí que este libro me daba la oportunidad de comentar cosas importantes, como el peligro de las editoriales pirata, o todo el trabajo que implica realmente ser escritor. Espero haber sido capaz de convertir mi crítica destructiva en algo constructivo y haber ayudado a más de un futuro talento literario.

Puntuación dada en Goodreads: 💩/5

Por cierto, si queréis leer una historia con una protagonista musulmana de calidad os recomiendo la novela gráfica Habibi, del estadounidense Craig Thompson. Es sencillamente perfecta; aborda desde una visión mística de la realidad problemas de tanta actualidad como las relaciones entre el primer y el tercer mundo, la pobreza, la migración o los derechos de la mujer. Asimismo, la famosísima Persépolis, de la iraní Marjane Satrapi, me parece una lectura imprescindible. Ambas son obras de 5/5.

martes, 29 de enero de 2019

El amor no todo lo puede, Margaret

Soy muy indecisa, tengo que admitirlo. Terroríficamente indecisa, a decir verdad; cualquiera que haya tenido la desgracia de ir conmigo a comprar casi cualquier cosa sabrá que no exagero. Por eso, cuando voy a alguna librería, suelo dejarme llevar por la opinión lectora de quien me esté atendiendo en ese momento. Así fue como descubrí al maravilloso Terry Prattchet, porque me apetecía leer algo de fantasía pero no tenía nada concreto en mente y había demasiadas opciones interesantes ante mí, de modo que le dejé al chaval de la chapita en el pecho que me vendiera lo que quisiera. Y acertó, ya lo creo que acertó (en serio, os recomiendo muchísimo su saga de las Novelas del Mundodisco).
También de este modo llegó a mis manos la novela distópica que pretendo comentar en esta reseña, Por último, el corazón, de la canadiense Margaret Atwood. Sí, la de El cuento de la criada, esa misma Margaret, aunque si aún así no os suena ni os hacéis una idea de su calibre literario, cito el siguiente párrafo de la contraportada:
"Dueña de una de las mentes más lúcidas del panorama literario actual, Margaret Atwood es no sólo una institución de las letras canadienses, sino también una figura relevante que se ha volcado en la promoción de la literatura y la protección del medioambiente. Esta novela se inscribe en el ámbito de la ficción especulativa, género en el que Atwood ha cosechado algunos de los mayores éxitos de su formidable bibliografía."
Compré esta novela en Navidad, como regalo para mí misma ya que ni a los reyes ni a Santa Claus les dio por fomentar mis vicios. Aunque, no obstante, sí que había entrado en el establecimiento buscando algo concreto. Quería comprar El cuento de la criada, pero se les había agotado, así que dejé a la librera seducirme con los títulos que a ella más le habían enamorado.
El libro que manejo, editado por Salamandra, es una tercera edición del 2018, aunque la primera en español se remonta al 2016 (en el original, en inglés, se publicó en el 2015). Y aunque es de tapa blanda, es un tomo considerablemente grande, y no lo digo sólo por sus más de 400 páginas. Me costó 20€ justos y, por cierto, lo voy a sortear en mi cuenta de Instagram una vez alcance los 700 seguidores (just saying).
Pero vayamos a lo importante: ¿de qué trata esta historia? A mí me parece que en la sinopsis de la contraportada aparece algún spoiler (no entiendo a la gente que escribe estas cosas, en serio), pero aquí os la dejo:
"Víctimas de la debacle económica, Stan y Charmaine se instalan en el coche tras perder su casa. Malviven gracias a los escasos ingresos que ella consigue en un bar de poca monta. Es entonces cuando llama su atención un anuncio acerca del Proyecto Positrón, un experimento social en el que los habitantes de la idílica ciudad de Consiliencia se dividen en dos grupos que alternan su modus vivendi cada treinta días: mientras el cincuenta por ciento se recluye en la Penitenciaría Positrón para mantener el sistema, la otra mitad disfruta de plena libertad y lleva un estilo de vida propio de la clase media. Al cabo de un mes, intercambian sus roles: los libres ingresan en prisión y los encarcelados se instalan en las viviendas que ocupaban los nuevos reclusos, haciendo uso común de todos los objeto, enseres y aparatos. Agotado el entusiasmo inicial, Stan y Charmaine no tardan en percatarse de que Consiliencia no es el paraíso que habían imaginado y pronto se ven envueltos en una serie de aventuras disparatadas, atrapados en un torbellino de lujuria que les hará cuestionarse sus valores y sentimientos más profundos."
Esto sería lo que sucede en, más o menos, el primer tercio o incluso la primera mitad del libro (yo por eso prefiero muchas veces no leer las sinopsis; me gustan las sorpresas). 
La verdad es que me gustó mucho cómo empieza; me parece que describe muy bien cómo es la vida cuando caes en el lado feo del sistema actual, me gusta cómo en esta historia nos mete en la piel de una pareja desahuciada que se ve obligada, después de haber trabajado muy duro, a sobrevivir en la calle. Sin embargo, el Proyecto Positrón me dejó un poco contrariada; reconozco que esperaba algo parecido al experimento de la cárcel de Stanford (si picáis os encontraréis con el trailer de la peli más reciente, si no me equivoco, aunque hay otras, además de un documental muy interesante, aunque si no tenéis tiempo para verlo aquí os dejo un resumen). No obstante, la idea que plantea también es muy interesante: las ciudades gemelas de Consiliencia-Positrón pretenden ser una unidad autosuficiente donde todos pueden vivir bien por igual, pero no lo consiguen ya que todo el proyecto se planteó desde el modelo capitalista, es decir, Consiliencia-Positrón no tienen como fin garantizar de forma altruista una vida digna a los participantes, sino sacar beneficios económicos. Se trata, pues, de una distopía porque presenta un concepto de sociedad ideal, utópica, y lo retuerce y distorsiona hasta hacer que pase de ser deseable a ser detestable y terrorífica. Y eso me encanta.
Otra cosa que me encandiló de este libro fue cómo está escrito, cómo el narrador es capaz de mostrarnos los sentimientos de los personajes y su evilevolu evolución: Margaret escribe aquí en tercera persona, si bien se introduce en sus cabezas para ofrecernos de forma indirecta sus pensamientos y deseos, y también los cambios que en ellos se produce al enfrentarse a esas nuevas situaciones. Aunque nada es inesperado o inverosímil: ya desde el inicio entrevemos en la dulce y pasiva Charmaine una vertiente amante del riesgo, de la aventura. Una vertiente no satisfecha por Stan, que es un rancio y un machirulo (no sé cómo más expresarlo sin hacer spoiler). En cualquier caso, a mí Charmaine y Stan me parecen una pareja con profundos problemas que lo mejor que podrían hacer el uno por el otro es divorciarse y buscarse a otro ser humano que les permitiera realizarse no solo en parte. PERO BUENO, como el libro está escrito en clave humorística, no voy a darle más vueltas a su relación.
De todas estas problemáticas, que son en verdad las reflexiones de fondo que vertebran toda la trama, ya se avisa en la contraportada; no estoy inventando nada:
"La desbordante imaginación de Atwood, arropada por un mordaz sentido del humor, da vida a una novela que, si bien gira en torno a un fenómeno tan actual como la progresiva extinción de la clase media, incide también en los entresijos de la pareja moderna, desvelando de forma inquietante su intimidad, sus crisis, sus demonios y fantasías. Una punzante obra de uno de los escritores más talentosos de la narrativa contemporánea"
Y ahora lo que NO me gustó de la novela: el final. No me gustó nada de nada. De  hecho, me decepcionó mucho; me parece que todo el mensaje del libro, toda la reflexión y la crítica, explotan en el montón de confeti y purpurina del "vivieron felices y comieron perdices". Toda la evolución de los personajes queda en nada con ese final, porque vuelven mágicamente al inicio, a la mediocridad de su sueño americano. Pero no solo es un final que odiara por Charmaine y Stan, sino también por el resto del elenco de personajes, porque ni siquiera tiene el menor sentido para ellos.
Por otra parte, cuando comienzan los líos amorosos no pude evitar pensar en 1984, de George Orwell, y esto no es algo positivo, ya que a mí esa historia no me gustó en absoluto (ya, ya sé que acabo de soltar un sacrilegio, pero es que soy más de Un mundo feliz, de Aldous Huxley, qué le voy a hacer).
En cualquier caso, creo que de todas las reflexiones que ofrece la novela, me quedo con ésta, de la página 207:
"Al repasar su vida, se ve tendido sobre la tierra como un gigante cubierto de hilos minúsculos que lo tienen inmovilizado. Hilos minúsculos de inquietudes insignificantes, preocupaciones pequeñas y miedos que se tomó en serio en un momento. Deudas, horarios, la necesidad de dinero, el anhelo de comodidades; la melodía pegadiza del sexo, repitiéndose una y otra vez como un bucle neuronal. Ha sido la marioneta de sus propios deseos reprimidos.
No debería haberse dejado enjaular allí, apartado de la libertad por un muro. Pero, ¿qué significa ya la libertad? ¿Y quién lo ha enjaulado, quién ha levantado ese muro? Lo ha hecho él solo. Con tantas decisiones pequeñas... La reducción de sí mismo a una serie de datos numéricos en manos de otros, controlados por otros. Tendría que haber abandonado las ciudades desintegradas, huido de la vida encorsetada e incómoda que llevaba. Tendría que haber salido de la red electrónica, haber tirado todas las contraseñas, haber deambulado por la tierra como un lobo famélico, aullándole a la luna."
Porque yo también me la he planteado muchas veces. Huir, desaparecer del mapa, vagar por la tierra, refugiarme de la vida en, yo qué sé, Tailandia... ¿A quién puede esa idea no tentarle? Aunque hay que reconocer que Charmaine tiene toda la razón cuando se muestra así de pragmática (página 302):
"Cuando pasas la mano por delante del dispensador de papel higiénico suena una melodía. Es el himno del Together; viene de alguna canción antigua que hablaba de no tener ni un céntimo y llevar ropa mugrienta y tener que seguir adelante, hombro con hombro, todo más o menos parecido a cuando Stan y ella vivían en el coche; pero en la canción nada de eso importa, porque los dos están juntos y entonan una canción. Una canción sobre estar juntos, para el restaurante llamado Together.
Esa canción miente. No tener dinero sí importa, y también tener que llevar ropa andrajosa. Y precisamente porque importa, Stan y ella se unieron al Proyecto."
En conclusión, tengo sentimientos encontrados con esta novela. Por una parte la recomiendo porque me encanta cómo escribe Margaret Atwood; me fascina su habilidad para tejer una historia ágil e interesante sin olvidar temas de actualidad. Aunque por otra parte está ese final... Sólo por ese final de comedia romántica cutre donde el amor todo lo puede quemaría este libro.

Puntuación dada en Goodreads: 💔💔💔/5

lunes, 14 de enero de 2019

Ningún dragón de carne y hueso

Pensaba dedicar la tercera reseña del blog a hablar de A lo marciano (1955) una antología de relatos de apenas 190 páginas del prolífico y famoso Isaac Asimov (1920-1992), puesto que con ella empecé el año. Además, de que el tomo que yo manejo es un libro viajero de los de bookcrossing, de modo que me daba una excusa para hablar de esta genial iniciativa (os dejo la web aquí). Eso es lo que pensaba hacer. Sin embargo, en una de mis escapadas a la biblioteca municipal me topé con El amor y la lectura, una novela corta de Silvia Tarragó Castrillón (1968) que me gustó tantísimo como para echar por tierra todo lo que ya tenía más o menos esbozado sobre Asimov y empezar de cero a tres días de la fecha límite que me autoimpuse para publicar reseña. Aunque siendo sincera, también ayudó a inclunar la balanza en este sentido el hecho de que las anteriores dos publicaciones de este blog trataran textos escritos por hombres, y ya iba siendo hora de meter a alguna autora, ¿no?
Pero antes de lanzarme con ello, aquí os dejo un genial resumen de la biografía de Asimov porque creo que conocer ciertos detalles de su vida ayuda mucho a no juzgarlo con demasiada furia cuando sus personajes femeninos se comportan de forma más bien estúpida. Por si os gusta la ciencia ficción y os animáis a leerlo.

Puntuación dada en Goodreads: 👽👽👽👽/5

Dicho esto, allá vamos.
El minúsculo tomo de El amor y la lectura, de apenas 104 páginas (agradecimientos y demás textos anexos incluidos), fue publicado el año pasado por la editorial Comanegra. y según aparece en la contraportada, se puede adquirir por unos 14.50 euros. La sinopsis es la siguiente (prometo no hacer más spoilers de los que aparecen en ella, que son bastantes, por otra parte):
"A sus cuarenta y un años, tras su separación, Jordi ha tenido que volver a vivir con sus padres. El día de su santo, su madre se acerca a la nueva librería del barrio para comprarle un libro que lo anime. Cuando Ana, la librera, recibe la misión de encontrar una lectura para alguien «a quien no le gusta leer» se sorprende, pero acepta el reto. Ana será, en este caso, el «caballero» que liberará a Jordi de las garras de un monstruo terrible: la aversión a la lectura. Lo conquistará libro a libro, sin agobiarlo ni mirarlo con condescendencia, y él terminará por enamorarse... no solo de los libros. En esta gesta, el amor y la pasión serán los verdaderos protagonistas."
Antes de seguir diciendo nada sobre la historia, quiero señalar que me he encontrado con algunos lectores que lo califican de retelling, y NO, NO ES UN RETELLING. Un retelling es que una versión de algo preexistente, como hace Anne Rice en La Bella Durmiente, o más reciente, Sarah J. Maas en Una corte de rosas y espinas. El amor y la lectura, en cambio, no versiona la historia popular de la que se parte, sino que la mantiene como referencia de una metáfora. De ahí que en la sinopsis la palabra caballero aparezca entrecomillada, porque en verdad no hay un caballero con su armadura y su espada, ni ningún dragón de carne y hueso escupiendo fuego y sembrando el caos. O que los mismos personajes sean conscientes de la existencia de ese cuento hasta el punto de aparecer participando de la tradición a la que da lugar. En la página 56 la misma voz narradora deja claros los términos de la metáfora:
"Era, precisamente, la autenticidad que latía en cada obra la que había impulsado a Ana a abrir la librería y a luchar contra la desafección lectora. El dragón temible que devoraba el criterio de las personas para someterlas al dictado despótico de la inmediatez.
Y desde hacía unas semanas la batalla se concentraba en salvar a Jordi de sus garras afiladas."
De modo que si coges este librito esperando encontrar un retelling, lo máximo que conseguirás será llevarte un chasco tremendo (esta es la explicación que encuentro a que la mayoría de puntuaciones en goodreads sea de tres estrellas, a que la mayoría se topó con algo distinto a lo que buscaba).
Por si no la conocéis, dicha tradición, característica de Cataluña, consiste en regalar un libro y una rosa el 23 de abril, ya que, según la leyenda, en un pasado remoto un dragón temible asolaba un pueblo, exigiendo víctimas cada día. Al principio, se le entregaban ovejas y demás animales del ganado, hasta que al fin se los comió a todos. Entonces se estableció un sorteo por el cual cada día alguien aleatorio sería sacrificado al monstruo, con tan mala suerte de que la hija del rey salió elegida. Sin embargo, justo cuando el malvado dragón se disponía a devorarla, apareció un caballero, Sant Jordi, que lo mató atravesándole el corazón con la espada. De la sangre que cayó al suelo nació un rosal, y el apuesto héroe le regaló una de sus rosas a la princesa. Ella, a cambio, le regaló un poema de amor. Yo crecí en Cataluña y de pequeña me fascinaba este relato, pues es de los que por un día se hace realidad y una puede ver las calles inundarse de flores y libros.
Aunque no sólo la trama de El amor y la lectura se desarrolla de forma paralela a la de la leyenda, sino también su estructura, de modo que encontramos la novela dividida en:
"Primera Parte
EL DRAGÓN
«Solo obtienes algo de los libros si eres capaz de poner algo tuyo en lo que estás leyendo», Sándor Márai"
"Segunda Parte
EL CABALLERO
«No hay dos personas que lean el mismo libro», Edmund Wilson"
"Tercera Parte
LA ROSA
«El tiempo para leer, al igual que el tiempo para amar, dilata el tiempo de vivir», Daniel Pennac"
Además de un anexo que, en mi opinión, debería formar parte de la tercera parte en vez de encontrarse aislado de ella (esta es la única pega que le veo al libro, la verdad).
En cualquier caso, lo que realmente me tocó la patata y sacó alguna lagrimilla no fueron las menciones a la leyenda de Sant Jordi ni los paralelismos que se establecen con ella, sino la naturalidad y verosimilitud con que surge la historia de amor entre los personajes. Su relación se aleja de los manidos clichés de la literatura romántica, según los cuales parece que sólo los jóvenes pueden enamorarse, e invariablemente las chicas admiten ser calificadas de virginales y sensibleras ("ángeles del hogar", que diría mi profesora de literatura inglesa) capaces de corregir con su bondad al chico malo/hombre duro y maduro que hasta el momento había dedicado su vida al sexo ligero y ser un capullo. Y es que los protagonistas de Silvia Tarragó son dos cuarentones que, por una causa o por otra, se encuentran solos y empezando de cero, y en los cuales una no podría encontrar una pareja más llamativa: ella es una periodista convertida en librera y él, un cabeza de familia sin familia al que no le gusta leer.
Con respecto al final, quizá haya quien crea que todo lo que esta historia propone es aquello que nos soltaba el de Grease, que tienes que cambiar para satisfacer las expectativas de tu pareja, pero nada más lejos de la realidad: esta historia habla del amor a la literatura, de cómo los libros nos pueden dar puntos de vista nuevos desde los que observar el mundo y redescubrir que la vida merece la pena, y de que si no te gusta leer es solo porque no has encontrado el libro indicado en el momento oportuno. No en vano el subtítulo con el que nos encontramos es: "un camino para la felicidad a través de la literatura". Ana cambia a Jordi, es cierto, si bien no para satisfacerse a sí misma, sino para ayudarle a ser feliz.
Por último, otro contra que la gente encuentra en El amor y la literatura es, precisamente, su longitud, pues ello no permite desarrollar más tramas que la principal. Sin embargo, a mí esto me parece un acierto, ya que todas las lecturas que Ana le recomienda a Jordi son, precisamente, breves. Y porque no es lo que les pasa o sus relaciones con el mundo lo relevante, sino lo que sienten. El amor y la lectura trata de la evolución emocional a través de los libros, o dicho de otra forma, de cómo Jordi se va enamorando de la palabra escrita y reencontrándose con la felicidad perdida. ¿Y la ex de Jordi? ¿Y sus hijas? ¿Qué hay de las amigas de Ana? Quizá nos quedemos con la curiosidad de saber más sobre los secundarios, de penetrar más en esa libresca Barcelona en la que viven (ahora que lo pienso, no estoy segura de que se explicite la ciudad en ninguna parte), pero no creo que desarrollar más esos aspectos realmente fuera pertinente.

Puntuación dada en Goodreads: 🌹🌹🌹🌹🌹/5

Por cierto, yo leí El amor y la lectura con la lista del Spotify "Coffee table jazz" de fondo, que os recomiendo muy mucho porque es súper relajante y chula y además creo que le pega muchísimo a esta historia.

lunes, 31 de diciembre de 2018

Los nazis, los judíos y los otros alemanes

Acabo el año reseñando una novela que seguramente todo el mundo tiene ya en su estantería de leídos desde hace tiempo, de modo que poco pretendo aportar con ella más allá de compartir lo que más me gustó de esta lectura. No obstante, por si acaso eres un lector rezagado como yo, intentaré controlarme con los spoilers.
Dicha novela es el bestseller La ladrona de libros, del australiano Markus Zusak (Sidney, 1975). La edición que manejo es la de bolsillo de Penguin Random House, que me la regaló una amiga tras soltar un cómo, aún no la has leído (gracias, en serio, eres un sol), y responde a una reimpresión del 2017, aunque ya va por la decimotercera edición en este formato. En cualquier caso, fue publicada en el 2005 y se tradujo al español un par de años más tarde, por Laura Martín de Dios. En cuanto a las ilustraciones del interior (que se engarzan en la trama; no son decorativas ni tampoco, por tanto, varían con la edición), pertenecen a Trudy White.
A primera vista destaca el grosor del libro, que sobrepasa las 500 páginas. Pero que no os confunda el formato ladrillo; no es una lectura pesada o tediosa, o no lo es más allá de las primeras diez o quince páginas, donde una se ve ante la tesitura de descubrir y comprender la perspectiva desde la que se narra su historia. Además, en el texto se introducen a menudo palabras en alemán, y acostumbrarse a ellas requiere cierta paciencia.
Pero vuelvo al narrador, que, por mucho que al principio me chirriara, es de las cosas que más me han gustado de este libro. Y es que el relato es contado por un inusual testigo (bueno, casi testigo; se ha encontrado con la ladrona de libros en varias ocasiones, y lo que entre uno y otro encuentro sucede lo reconstruye a partir de unos escritos que deja la muchacha): la Muerte. Me fascinó porque no son pocas las veces que se muestra perpleja ante la humanidad y el absurdo de las guerras que la obligaron a recorrer toda Europa durante la primera mitad del siglo pasado, así como por su ocasional humor negro (página 478).
"Lo cierto es que durante los años que duró la hegemonía de Hitler, nadie logró servir al Führer con mayor lealtad que yo. El corazón de los humanos no es como el mío. El de los humanos es una línea recta, mientras que el mío es un círculo y poseo la infinita habilidad de estar en el lugar apropiado en el momento oportuno. La consecuencia es que siempre encuentro humanos en su mejor y en su peor momento. Veo su fealdad y su belleza y me pregunto cómo ambas pueden ser lo mismo. Sin embargo, tienen algo que les envidio: al menos los humanos tienen el buen juicio de morir."
Otro aspecto que hace esa voz sobrenatural muy interesante es el hecho de que lo sabe todo de todos y más de una vez adelanta acontecimientos, como por ejemplo cuándo o cómo será su futuro encuentro con los personajes (¡ahhhh!), de modo que tiene una capacidad especial para jugar con las expectativas del lector, generar interés y crear tensión.
Asimismo, me enamoró la Muerte porque rompe con la imagen cruel del ideario medieval (página 307):
"UNA PEQUEÑA VERDAD
No llevo ni hoz ni guadaña. Sólo cuando hace frío visto un hábito negro con capucha. Y no tengo esos rasgos faciales de calavera que tanto parece que os gusta endilgarme, aunque a distancia. ¿Quieres saber qué aspecto tengo en realidad? Te ayudaré. Ve a buscar un espejo mientras sigo."
Pero también porque no tiene una perspectiva humana del mundo: ella lo ve todo desde fuera. Por eso plantea la historia al lector como una película muda cuya acción interrumpe constantemente con cartelitos aclaratorios como el de la anterior cita, o el de la siguiente (que es el primero de todos con los que una se encuentra en estas páginas). En él, como en el de más arriba, se presenta apelando sin ningún miramiento al lector:
"UN PEQUEÑO DETALLE
Morirás"
Además, el estilo, conciso y muy visual, me recordó al de los guiones de cine y las obras de teatro. Podría citar medio libro para ejemplificar esto, la verdad, pero me quedo con una frase de la página 129, donde se transmite de manera inigualablemente escueta la opresión a la que se ven sometidos los personajes (que tienen que guardar un secreto y spoiler spoiler spoiler). Dice así:
"La noche era plácida y serena. Todo les prestaba oídos"
¿Y cómo no ver, literalmente, el breve flashback de la página 451?
"— Solía leer aquí con mi hijo, pero entonces...
Liesel sintió el aire a su espalda. Vio una madre leyendo en el suelo con un niño que señalaba los dibujos y las palabras. Luego vio una guerra por la ventana.
— Ya lo sé."
De igual modo, en la estructura encuentro una alusión al mundo del cine y el espectáculo, ya que cada una de las partes en que se divide el relato, así como el prólogo y el epílogo, se encuentran encabezados por una breve "presentación" de las escenas. Pero como es bastante probable que no me explique bien, mejor pongo un ejemplo:
"PRIMERA PARTE
Manual del sepulturero
Presenta:
Himmelstrasse - el arte de ser una saumensch - una mujer con puño de hierro - un beso frustrado - Jesse Owens - papel de lija - el aroma de la amistad - una campeona de peso pesado - y la madre de todos los watschens"
En mi opinión, todo lo dicho hasta ahora se refleja perfectamente en la portada de mi edición, diseñada por Gavin Morris e ilustrada por Jeff Cottenden. En ella se muestra la imagen en blanco y negro de una chica echada con indulgencia sobre una tarima, leyendo ajena a las cortinas rojas que la enmarcan (foto aquí), de modo que se obliga al lector a situarse junto a la Muerte, fuera del escenario, en el patio de butacas. Desde el mismo momento en que acogemos en nuestras manos el tomo, pasamos a ser espectadores de los acontecimientos, tomamos distancia.
Pero todavía hay más, pues no sólo en la composición aciertan, sino también en los colores (blanco, negro y rojo), que responden a la forma de ver el mundo de la Muerte, como ella misma advierte en los primeros párrafos:
"Primero los colores.Luego los humanos.Así es como acostumbro a ver las cosas. O, al menos, así es como intento verlas. [...]Cuando la recuerdo [aquella época], veo una larga lista de colores, aunque hay tres que resuenan en mi memoria por encima de todos los demás:
LOS COLORES
Rojo Blanco Negro"
Y es cierto, porque más allá de una lágrima amarilla o un libro azul o verde, el autor no menciona muchos más a lo largo del libro (lo cual, en mi opinión, podría haberse tenido en cuenta en el aspecto fotográfico de la película, que entre el narrador, los adorabilísimos personajes y los colores me imaginaba una mezcla de El curioso caso de Benjamin Button, El viaje de Chihiro y La lista de Schindler).
En cualquier caso, he de reconocer que el hecho de que la historia se ambientara en la Europa de la Segunda Guerra Mundial, más concretamente en la Alemania nazi de los años 1939-1943, me echaba muchísimo para atrás; estoy algo aburrida de los relatos maniqueos de judíos siendo martirizado por malvados alemanes. Sin embargo, en ese sentido esta historia es por completo distinta. Va más allá de los clichés en que se suele caer al tratar este episodio histórico; lo aborda desde una perspectiva, a mi entender, nueva y más humana. Porque en aquella Alemania había alemanes judíos y alemanes nazis, claro, pero también alemanes de clase alta y alemanes obreros; alemanes comunistas; alemanes que, sin ser judíos, eran contrarios al nazismo, pero tuvieron que aceptar la ideología mayoritaria para sobrevivir. Y, cómo no iba a haberlos, alemanes niños que jugaban al fútbol en la plaza de los pueblos y pasaban hambre debido al racionamiento, y fueron, como todos los demás, víctimas de los bombardeos. Este es el caso de Liesel Meminger, una huérfana de cuya genealogía solo podemos conocer lo que su descripción deja intuir: "tenía el pelo rubio, al estilo alemán, pero sus ojos eran sospechosos: castaño oscuro" (página 34). 
Llegados a este punto he de señalar lo bien construidos que se me hacen los niños de Markus Zusak. Me encanta su forma de reflejar la importancia de las pequeñas cosas, de lo cotidiano, del juego y el hambre en el mundo infantil; de cómo a veces, cada vez más, la política y la guerra van irrumpiendo en él, amenazando con quebrar la ingenuidad que lo caracteriza. Y ello quizá se deba a que es un escritor ducho en literatura infantil y juvenil, con múltiples premios a su espalda, y que por tanto conoce los intereses de su público. La ladrona de libros, sin ir más lejos, recibió el Kathleen Mitchell Award 2006, entre otros. También ha sido reconocido por Fighting Ruben Wolfe (2001) y The messenger (2002), que en el mundo hispanohablante pasó a titularse Cartas cruzadas. Por ello, aunque esta historia no me parece únicamente para niños, los retrata muy bien, a la par que da a todo cierto aire de cuento que me fascina. A decir verdad, La ladrona de libros me ha hecho sentir como cuando tenía diez u once años y me adentraba de la mano de Tom Sawyer y Huckleberry Finn en el Misisipi; me ha traído la alegría y la vitalidad de cuando era niña y el mundo era algo nuevo y fantástico, y en verdad creo que dentro de cuarenta años se considerará un clásico de la literatura infantil y juvenil que nada tendrá que envidiarle a los de Mark Twain. 
Por otra parte, sus personajes adultos resultan igualmente adorables. Al leer esta novela una los ve evolucionar y descubrirse tal y como en verdad son. Dicha evolución, en cualquier caso, nos llega mediatizada, en función de la visión infantil (que también cambia al ir creciendo la protagonista). En otras palabras, Liesel, como su amigo Rudy, pierde su ingenuidad paulatinamente, se llena de rabia al ir descubriendo (o más bien intuyendo) qué le pasó a su madre biológica, al tiempo que sus padres adoptivos pasarán de ser ante sus ojos unos extraños extravagantes y crueles a tan sólo unos seres humanos de bajo estrato sociocultural, de buen corazón y con cuatro dedos de frente (y no digo más, que es spoiler).
Pero además de por el narrador y los personajes, este libro me gustó porque es un canto de amor a la literatura, a la palabra escrita, a la ficción; ¿cómo no va a enamorarse una lectora y aspirante a escritora de él? ¿Cómo no voy a sentirme yo identificada con esto (página 511)?
"«LA LADRONA DE LIBROS»
ÚLTIMA LÍNEA
«He odiado las palabras y las he amado, y espero haber estado a su altura.»"
No obstante, si tuviera que elegir una reflexión de las tantas que he sacado de la novela sería la paradoja del antisemitismo, que creo extensible a la xenofobia y a cualquier tipo de discriminación, en verdad. Es muy breve; la cita de la que parte es la que continúa:
"Además del racionamiento al que todos estaban sometidos, en los últimos tiempos el negocio de su padre no funcionaba bien (la amenaza de la competencia judía había desaparecido, pero también los clientes judíos)."
Y es que siempre se tiende a ver en el otro, en el diferente, una competencia o una amenaza, nunca una oportunidad (¿quién no ha leído u oído sintagmas asquerosos como "el problema de la inmigración" o "la crisis migratoria"?). Después nos preguntamos por qué el auge de determinadas ideologías en nuestros días.

Puntuación dada en goodreads:
📕📕📕📕📕/5

Por cierto, feliz Navidad; espero que tengáis un 2019 productivo y sobre todo, ¡lleno de lecturas interesantes!